Amanecer sin tacto, por Martin Caffels
Un pie frío, o desnudo,
reposa sobre el mármol.
Bataille lo dice mientras empuja el anaquel vacío
sobre el cuarto desollado, entre las ramas.
No hago más que recordar, o imaginar
(¿hay alguna diferencia?)
tus recodos inferiores, una uña roja trizada,
un empeine epóxico,
laceraciones producto de jeringas,
inyecciones
y otros artefactos de placer reverso.
Otro pie desnudo;
tu araña aguda involucrada en mis oídos,
y los pelos, ambos, muchos pelos,
reordenados
cada vez de peor manera.
Ven, vení, come here,
i’ll wait your presence…
y me vuelvo díscolo, magnético, polifacético
y te envuelvo en lenguas,
caricias new-gramaticales
y mi fuertemente inducido protolenguaje.
en Palabras en reconstrucción, 1977



