Torneo en Caguach, por Jorge Velásquez
De lejos vimos la iglesia Caguach
la guitarra del finao Pedro Hueicha
y el Restaurante “Colo Colo” para iniciar la procesión
Remeros hacían sonar sus chumaceras contra el bote
Algún brujo les meterá un gol
en el mismísimo tiempo de su llegada
Y cruzando con su piragua gozoso
el remero inflaba su ira a este equipo deslastrado
A veces el tiempo nos atrapa
y nos esquila hasta dejarnos sin piel
Según versifica el acta
un Domingo 28 de febrero
volvimos a nuestra lejana isla:
cabeza baja, sin vino y una cornada del premio
que no llevamos.
en La iluminada circunferencia, 2006
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