Balada final, por François Villon

 

 

Aquí se cierra el testamento
y termina el pobre Villon.
Venid todos a mi entierro
cuando oigáis el carillón,
vestidos de rojo con bermellón,
pues muero mártir del amor.
Tal lo que por su primo juró
cuando del mundo quiso partir.

Y yo creo que no miente;
pues rechazado fue como un cerdo
de sus amores, odiosamente,
tanto que, de aquí a Rousillon,
maraña no hay ni matorral
que no tuviera, dicho sin mentir,
un jirón de su vestimenta,
cuando del mundo quiso partir.

Así fue, y de tal suerte
que murió sin tener más que un harapo;
y más aún, mientras moría, malamente
el amor le hundía su aguijón;
más agudo que el hebijón
de un talabarte se lo hacía sentir
(de los cual nos maravillamos),
cuando del mundo quiso partir.

Envío

Príncipe, bonito como un azor,
sabed lo que hizo al partir:
un trago bebió de vino tinto,
cuando del mundo quiso partir.

1431/1432-1463

 

 

 

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~ por ca en 07/06/2010.

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